lunes, 15 de febrero de 2010

Pilotos de Combate: Traje "Anti-G", su segunda piel.

Cuando los aviones supersónicos alcanzan una gran aceleración o hacen bruscas maniobras de cambio de rumbo, los cuerpos de los pilotos se ven sometidos a muy grandes presiones. Esto puede hacer que sufran desmayos en pleno vuelo, entre otros trastornos.


La inercia es la tendencia natural que tienen todos los cuerpos,el humano incluido, a no modificar el estado de reposo o movimiento en que se encuentran en determinado momento. Es esta resistencia al cambio la que hace que, por ejemplo, nuestros cuerpos se inclinen a la izquierda cuando el colectivo en el que viajamos dobla a la derecha. Esto pasa en un transporte que no se mueve a más de 30 o 40 kilómetros por hora.

Esa misma resistencia inercial crece radicalmente cuando un individuo va a más de 1.200 kilómetros por hora (que es la velocidad que alcanzan y sobrepasan los aviones supersónicos) y es la que afecta a los pilotos de guerra.



Durante una maniobra, un piloto se ve presionado fuertemente contra el asiento, en especial en el tórax y la cabeza. Entonces, la sangre fluye hacia sus extremidades, dejando sin irrigación el pecho y el cerebro. La presión, además, hace difícil respirar. No hace falta que la maniobra dure mucho tiempo para que el piloto quede obnubilado y se desmaye.


Este desmayo puede durar apenas unos segundos, hasta que el avión estabilice su dirección o velocidad. Pero el cerebro del piloto necesita varios minutos para reponerse totalmente, lo que puede ser fatal en una acción de combate.

Los trajes anti-G tienen su historia: ya en la década del 30, cuando los aviones estaban volviéndose cada vez más veloces, en Canadá, surgió el primero de estos dispositivos. También llamados pantalones antigravedad, o "anti-G", usados por los pilotos de las fuerzas aéreas, consisten en un sistema de cámaras con líquido que, al aumentar la aceleración vertical, se ínflan oprimiendo el cuerpo del piloto, en las piernas y el abdomen, evitando de esta forma que la sangre se desplace a esta parte del cuerpo, manteniendo el riego en el cerebro.

El traje antigravedad es de gran utilidad suprimiendo la llamada "visión negra" producida por ascensos, o maniobras, que hagan descender la sangre a las piernas.
No así contra la "visión roja", producida por maniobras de sentido contrario.
Los que se utilizan hoy trabajan con el mismo principio de presionar los miembros del piloto, pero en lugar de líquido usan aire comprimido. Además, los trajes actuales funcionan vinculados al instrumental de los aviones. Son los sensores de gravedad de la cabina los que detectan los aumentos de presión y hacen que un compresor, también de la nave, y envíe aire a los brazos y piernas del traje. En ese momento, el piloto recibe más oxígeno en su máscara y para no correr peligro de sobreoxigenarse, o recibir demasiado aire en los pulmones, una especie de corsé oprime suavemente su pecho. El piloto tiene que hacer respiraciones breves y algunos movimiento musculares para seguir lúcido. Todo esto resulta muy complicado y hay demasiados subsistemas que pueden fallar. Estas cuestiones quedarían superadas con los nuevos trajes.
j. ferrer - "jactres"
Agradecimientos:
Clarín.com
(R. Goldberge)
y Wikipedia