domingo, 27 de diciembre de 2009

Referencia al Aeropuerto de Cuatro Vientos - LECU

Si hay algo que no dejo de admirar es el desarrollo de la Aviación Española, sobre todo en un tiempo en que la tecnología distaba mucho de la que actualmente consideramos como habitual y lógica. Nuestro país y teniendo en cuenta la penúria económica de aquellos años, civil, militar y, sobre todo, política, perdídas Colonias, territorios de Ultramar y, prácticamente, con unos recursos muy mermados, con el agravante de estar, casi de forma peremne, involucrados en conflictos internos y externos, no deja de sorprender, a poco que nos lo propongamos, el que unos "elegidos", y con escasos medios, obtuvieran tales hítos.
Y nó sólo ellos, los que vienieron después, nuestro camino en el aire siempre ha supuesto conseguir lo "máximo con lo mínimo".
Mi intención es, recurriendo a distintos autores de textos y material gráfico, ir incorporando al Blog, episodios que sirvan para dar a conocer, un poco, nuestro pasado. Quéde aquí mi admiración, y reconocimiento, a todos ellos. "jactres".

Aeropuerto de Madrid-Cuatro Vientos
IATA: MCV - OACI: LECU
Sumario:
Tipo: Público
Operador: AENA
Ciudad: Madrid
Elevación: 691 m / 2.267 pies (msnm)
Coordenadas: 40°22′14″N 003°47′06″O / 40.37056, -3.785
Pistas:
Dirección: 10/28   
Largo: 1.500 metros  (4.921 pies)                                  
Superficie: Pavimentada
EL aeródromo de Cuatro Vientos es la cuna de la Aviación española. En ella se desarrollaron las primeras gestas de los pilotos que, a los mandos de sus primitivos aparatos, los "más pesados que el aire" sentaron las bases de lo que hoy es el Ejército del Aire. Más de ochenta años después, alberga uno de los escasos testigos de aquellos heroicos vuelos: la torre de señales, el edificio más emblemático del que fue el primer aeropuerto de Madrid y principio de la joven historia de la Aviación espanola.

Los terrenos sobre los que se levanta la actual base aérea fueron adquiridos por el Ministerio de la Guerra en 1911 como consecuencia de un informe redactado por los coroneles Vives y Mourelo y el capitán Kindelán. Las primeras tropas de la guarnición, destinada en febrero de ese mismo año a aquella extensa y fría llanura situada cerca de la madrileña carretera de Extremadura, a la altura de la Venta de Clares, se tuvieron que instalar en las cajas de embalaje en las que habían llegado sus dos primeros aviones Farman.

El primer vuelo de exhibición en el aeródromo se realizó el 12 de marzo, y las clases de vuelo propiamente dichas se iniciaron a finales del mismo mes. Dos instructores franceses, Osmont y Difour, impartieron las primeras lecciones, que únicamente constaban de clases teóricas y "mímicas", ya que todavía no existían aviones de doble mando.

La torre de mando de Cuatro Vientos fue construida en 1920 por Enrique Sierra en sus talleres del madrileno Paseo de las Delicias. Las principales piezas prefabricadas en hormigón armado, se trasladaron desde allí á los terrenos de la carretera de Extremadura. Su diseño se basaba en un proyecto redactado en julio de 1919 por el comandante de Ingenieros Leopoldo Giménez, aprobado por una Real Orden del 11 de agosto del mismo año. Las construcciones aeronáuticas daban por entonces sus primeros pasos, y no existían ni tradiclón nl normas conocidas para diseñar y construir torres de señales. Por ello, para desarrollar este proyecto se siguieron las pautas utilizadas en los faros marítimos de la época. En realidad, su función era muy similar: conducir las naves a puerto o en este caso, las aeronaves a las pistas de Cuatro Vientos.

Una terraza de 131,5 m2 cubre la planta baja de la torre, que adopta el trazado de un octógono regular y tiene una superficie de 34,5 m2. En ella se encontraban los elementales instrumentos de la época y los controladores de vuelo, que dirigían los despejes y aterrizajes por medio de señales ópticas. La puerta de acceso está coronada por un emblema de la Aeronáutica en el cual se superponen los distintivos de los tres títulos de pilotos que existén en la época aeroplanos, dirigibles y globos. Sobre la planta baja se levanta la torre, que alcanza una altura de 15,4 metros y a cuya parte superior se accede subiendo por una angosta escalera de caracol.

Del Articulo "Torre de Señales de Cuatro vientos"
de Juan Santaner y Esther Martinez
en la "Revista Española de Defensa"
Nº 113-114 Julio-Agosto de 1997


El 10 de junio de 1933 despegaba de Sevilla, España, un avión Breguet XIX GR bautizado con el nombre de "CUATRO VIENTOS", realizando un vuelo de buena voluntad, con la meta de llegar a Cuba, la isla mas grande de las Antillas y posteriormente a la Ciudad de México, la parte más importante de esta aventura fue cruzar el Océano Atlántico por su parte más ancha sin hacer escala alguna, este intrépido vuelo era considerado como el último de los grandes raids que realizó la Aviación Militar Española durante la primera mitad de la década de los años treinta y parte de su realización se debió la valentía y entusiasmo del capitán Mariano Barberán y el Teniente Joaquín Collar.

Después de casi 40 horas de vuelo llegaron a Camagüey, Cuba, logrando con éxito completar la primera etapa de su viaje. Después de unos días de descanso y homenajes, el 20 de junio despegaron de La Habana, Cuba para iniciar la segunda etapa que debería llevarlos a la Ciudad de México. El avión fue avistado en varios puntos de la Península de Yucatán, siendo Ciudad del Carmen, el último lugar donde se vio.

Lamentablemente nunca llegó a su destino, se presume que por el mal tiempo que cubría el Golfo de México, la aeronave cayo al mar, cerca de las costas del estado de Veracruz, siendo esta la teoría con aportaciones científicas más aceptada actualmente. Pero la verdad acerca del destino de los intrépidos aviadores españoles nunca se ha sabido, lo que ha creado terreno fértil para muchas teorías basadas en suposiciones.


Como homenaje a este ahora legendario vuelo, un flamante avión CASA C-295 del Ejército del Aire ha recorrido la misma ruta de Barberán y Collar luciendo los títulos de "CUATRO VIENTOS", un muy merecido tributo a esos valientes pilotos que entregaron sus vidas en una empresa tan peligrosa como atractiva en la época dorada de la aviación, cuando volar era toda una aventura.

Este vuelo conmemorativo, fue promovido por el Servicio Histórico-Cultural del Ejercito del Aire, y cubrió la ruta Sevilla-Lajes (Azores)-San Juan de Puerto Rico-Camaguey-La Habana-Ciudad del Carmen-Ciudad de México. El día 12 de julio, el C295 aterrizó en el aeropuerto de Ciudad del Carmen, Campeche. Aquí se tomo la decisión de aterrizar en territorio mexicano, porque fue aquí, hace 75 años, cuando fue visto por última vez el CUATRO VIENTOS con Barberán Y Collar abordo, por el personal de Mexicana de Aviación del aeropuerto local. El avión fue recibido por el Embajador de España en México y autoridades locales, posteriormente el avión continuo a la Ciudad de México, donde arribo ese mismo día después de las 19:30 hrs.
(Reseña: Hugo Gutiérrez)



            
 A la izquierda, el capitán Mariano Barberán y Tros de Ilarduya, (Guadalajara, 1895), que es el instigador de la aventura, y será el navegante. A la derecha, el teniente Joaquín Collar Serra (Figueras, 1906), uno de los pilotos más hábiles del momento, es el elegido para la aventura.