miércoles, 19 de mayo de 2010

"HINDENBURG".....(Ultimo ácto de los grandes Dirigibles con Hidrógeno).




El Hindenburg tenía 245 metros de largo y 42 metros de diámetro en la parte más ancha. Esta nave podía levantar un peso total de cerca de 235 toneladas. Llevaba a 50 pasajeros y a una tripulación de 60, junto con equipaje, cargo de correo y una carga pesada de combustible. Era mucho más grande que un Boeing 747 y
casi tan grande como el Titanic.


En dos cubiertas de la góndola cincuenta pasajeros podían vivir en el estilo y la comodidad de los hoteles más pródigos del día. El Hindenburg llegó a realizar travesías rutinarias del Atlántico en cerca de 61 horas, cruzando a 200 metros a cerca de 130 kilómetros por hora.


Mientras que la promesa del viaje seguro de dirigibles de pasajeros parecía haber llegado, el Hindenberg, como muchos dirigibles antes que él, fue víctima de un desastre. El 6 de mayo de 1937 en la estación aérea naval de Lakehurst, New Jersey, el Hindenburg fue destruido por un incendio cuando trataba de aterrizar. Treinta y cinco de las 97 personas a bordo del dirigible perecieron y la historia del transporte de pasajeros en dirigible cambió para siempre.



El 6 de mayo de 1937, tras haber cruzado el Atlántico, el Hindenburg  se acercó a la base de amarre en la Estación Aeronaval de Lakehurst (Nueva Jersey), después de esperar varias horas a que el tiempo tormentoso le permitiera las maniobras de atraque.





A las 19:25, mientras el Hindenburg ya había largado los amarres y se acercaba a la torre, se observó a popa un destello de fuego de San Telmo, que son chispas extensas e inermes de electricidad estática (había una tormenta eléctrica y el aire estaba cargado eléctricamente). Repentinamente, se prendió fuego en la parte superior de la popa, extendiéndose casi instantáneamente por todo el dirigible mientras la estructura caía lentamente sobre los pasajeros que saltaban desde una altura de 15 m y marinos que ayudaban en las maniobras. Quedó destruido por completo en menos de 40 segundos y su esqueleto permaneció largo tiempo en el suelo hasta que fue vendido como chatarra.


A pesar de lo impactante del desastre, de las 97 personas que había a bordo sólo 35 murieron, la mayoría de ellas quemadas o aplastadas bajo la estructura. En concreto, de los 36 pasajeros y 61 personas de la tripulación, 13 y 22 personas murieron, respectivamente. Muchos de los tripulantes y pasajeros se salvaron gracias a la rotura de los tanques de agua, que cayó sobre ellos, salvándoles de las llamas.
Recientes investigaciones han sugerido que el fuego, aunque causado principalmente por el hidrógeno del dirigible, pudo haberse visto favorecido por el revestimiento del Hindenburg a base de nitrato de celulosa (pólvora) impermeabilizado y protegido con capas de óxido de hierro y polvo de aluminio (termita). Esto habría colaborado a acelerar el fuego, pudiendo alcanzar  temperaturas de hasta 3.000 °C.









Fuentes:
El Sitio de "jactres".
Wikipedia.
wings.avkids.com
Youtube.